Cotización o presupuesto: ¿cuál es la diferencia?
La respuesta corta: en el día a día se usan igual. La respuesta útil es cuándo sí importa cuál escribes.
La respuesta corta
En México, en el trato diario, los dos nombres se usan para lo mismo: un papel con lo que vas a hacer y lo que va a costar. Si tu cliente te pide un presupuesto y tú le mandas algo que dice «Cotización», nadie se va a confundir.
Así que si viniste por saber si estabas haciéndolo mal: no.
Dónde sí hay una diferencia
La distinción existe, y es de qué tan firme es el número:
| Cotización | Presupuesto | |
|---|---|---|
| Qué comunica | Un precio en firme por algo definido | Un cálculo estimado de lo que costará |
| Cuándo encaja | Sabes exactamente qué vas a hacer: un portón de 4×2.20, doce contactos, tres puertas | Hay que abrir para saber: una fuga, una instalación vieja, una remodelación |
| Riesgo si cambia | Es tuyo — diste un precio | Se puede ajustar, si lo dijiste antes |
Ahí está lo que de verdad importa, y no es la palabra: es si tu número puede moverse o no. Y eso hay que decirlo por escrito, se llame como se llame.
Lo que dice la ley mexicana
El artículo 59 de la Ley Federal de Protección al Consumidor usa la palabra presupuesto: obliga al proveedor a presentar uno por escrito antes de prestar el servicio y, en reparaciones, a describir las características del servicio, el costo de refacciones y mano de obra, y su vigencia.
Eso no significa que tengas que titular tu documento «Presupuesto». La ley mira el contenido, no el encabezado. Significa que ese contenido es obligatorio cuando tu cliente es un consumidor —una familia, un particular—, no una empresa con la que pactas condiciones.
Cómo lo resolvería yo
Titúlalo «Cotización», que es la palabra que más se usa en México en oficios y obra, y resuelve la firmeza del precio con dos campos:
- Vigencia con fecha. «Vigente hasta el 4 de septiembre». El material sube; eso es lo que te deja actualizar el precio sin quedar mal.
- «No incluye». Lo que tu número no cubre. Es donde se resuelve el «pensé que también iba a…».
Y cuando de verdad no puedas saber hasta abrir, dilo con todas sus letras dentro del documento:
El precio de la reparación está calculado sobre lo que se puede ver. Si al desmontar aparece daño en la tubería interior, se avisa y se cotiza aparte antes de continuar.
Esa frase hace más por ti que elegir bien entre las dos palabras. Deja claro que puede cambiar, y —lo importante— que no vas a cambiarlo sin avisar.
Y «orden de trabajo», «propuesta», «estimado»
- Orden de trabajo es lo que viene después: ya aceptaron, esto es la instrucción de ejecutar. No es un precio, es un permiso para empezar.
- Propuesta se usa más en servicios profesionales —diseño, consultoría— y suele llevar más texto explicando el enfoque que tabla de precios.
- Estimado es un anglicismo (estimate) y comunica bien que el número puede moverse, pero en México suena a traducción.
Ninguno cambia tu obligación ni tu riesgo. Lo que los cambia es lo que escribas adentro.
Estamos por abrir. Déjanos tu correo y te avisamos el primer día.